Enfriando el miedo.

No sé qué escribir para enfriar el miedo. No hablo del miedo físico, o sí. No sé. Las tormentas de estos dos últimos días me hacen reflexionar sobre el terror que provoca lo imprevisto: lo que hace que una vida cambie. De repente te hallas ante un precipicio que paraliza y bloquea tu “normalidad”. Por eso quiero atemperar la sensación de impotencia y miedo.

¡Ay, si tuviera la receta para desertar y apearme del miedo! Sería un esquirol que huye sin rumbo del abismo; un cobarde que niega la evidencia de la apariencia burlando la suerte.

Sin bandera, sin identidad. Es mejor esconderse entre la multitud engañando al alma, presa de la ignorancia y la necedad.

El corazón late y sueña con el mar que rompe su embestida contra el miedo.

Héroes

Mis héroes los tengo cerca de casa. No son extraños que guardan sus temores en la apariencia. Tienen miedo y ahí están. Firmes. Fuertes. Me dan sentido a las vueltas y portazos de la vida.

¡Cuánta gente pasa por nuestro lado y no nos damos ni cuenta! Son héroes. Se levantan temprano, trabajan por los suyos, sonríen, lloran, son. Confían. No han hecho nada extraordinario, tal vez. Sí, sí. Lo ordinario es extraordinario. Las cosas pequeñas conforman lo importante. Ahora mis héroes luchan por cada amanecer, por cada paso que anuncia un nuevo descanso. Ahora cada vuelo es el propicio. Cada avance es una nueva victoria. Por eso son mis héroes. Combaten y se enfrentan cada mañana a la tormenta imperfecta. Más fuertes.

Siempre confían.

(Monumento que honra la memoria de los héroes del Orzán, A Coruña)

ESPERANZA

La vda empieza hoy, siempre hoy. Tantos sueños que quedan por hacer realidad. Tanta esperanza que no paralizarán ni las horas ni los días. Toma aire y sé. Sé esa mujer que todos queremos, que tú quieres ser. No te rindas. ¡Qué difícil!

Tantos años. La vida se emperró en que naciéramos en la misma familia. Unidos para siempre. Tantos. Somos muchos los que te queremos. El lazo es más fuerte que nuestra propia sangre.

Las palabras son, casi siempre, solo el bálsamo que necesitamos para entender qué está pasando, para levantar el vuelo y ser. Sonríe. No pienses que duele.

Con paso firme. Con los tuyos. Con todos. Siempre hacia adelante.

El Dépor me mata

“Eu son do Dépor”. Y mira que es difícil sobrellevarlo temporada tras temporada. Pues sí, el blanquiazul es mi color favorito, el del cielo, el de la espuma y el mar de mi ciudad. Demasiado sentimiento en las venas. Todo el verano en el letargo y ya mañana la ilusión recomienza.

No me gustan los pitos, las protestas, los insultos, los fanáticos. Hay muchas cosas alrededor del fútbol que detesto.

Me gusta el sentimiento de pertenencia, reír y sufrir. Demasiadas veces sufrir. Los nervios antes del partido. Compartir ilusiones con 25000 más. Ver el estadio repleto de gargantas que cantan y se desgañitan al mismo son.

No me preguntéis por qué. “Eu son do Dépor”.

Mañana todos a Riazor.

Una furtiva lágrima

A veces la vida te golpea con zarpazos que te hieren el alma rompiéndotela en pedacitos irremplazables. No tengas miedo, estamos contigo. Esta “batalla” por la vida la vamos a ganar todos juntos. Seremos tu medicina.

Despacito, con calma, con esfuerzo. Exprimiendo cada segundo. Siempre se llega.

De repente suena el móvil. Número desconocido. Impulsivamente lo cojo. Suena al otro lado una voz lejana en el tiempo pero reconocible. Me ha devuelto a épocas anteriores. Y me ha dado una alegría inmensa que necesitaba. Ay, los amigos, qué útiles son!

Las televisiones solo hablan de lo de ayer en Barcelona, en Cambrils. Nos estamos volviendo locos, pero no tenemos miedo. Nos quedan nuestros atardeceres que no nos abandonan.

GRACIAS

Eran las 00:00 y giraba cómplice el reloj cayendo la hoja del almanaque. Delante estabas tú. Tú siempre estás, tu sonrisa. Apareciste por casualidad. Yo también aparecí sin saberlo.

No te podrás creer lo que te necesito. Llegaste a mi vida y le diste la esperanza que le faltaba. “¿Qué haría yo sin ti?” Como tú dices continuamente. Pues, no. Te lo debo yo.

No caben en mi corazón las palabras que me harían falta para darte las gracias por tu generosidad, por tu cariño.

Tú eres mi regalo.

Gracias, siempre gracias.

No Fears

No hay día malo. Cada amanecer nuevo nos demuestra que estamos vivos. Ya es suficiente con sentirnos aunque el reto parezca una montaña enorme delante de nosotros.

Tenemos los sueños, las ilusiones, las esperanzas. Siempre pasito a pasito vamos aprendiendo a conjugar el verbo ser, vivir y llegar. Tenemos personas a nuestro lado que nos indican el camino. Tenemos lunas que nos acercan a nuestro norte.

Con fuerza y corazón nos aferramos a la suerte que nos hace nobles y personas. El miedo a no ser nosotros nos mata los sueños y las promesas que nos hacemos. Sabemos que lograremos lo que perseguimos, pero solo el miedo nos lo impide. Un día llegamos al fin de la tierra y allí nos quedamos viviendo nuestro sueño. Solo tenemos que seguir la flecha.

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